martes, 25 de noviembre de 2008

Catarsis

La rutina diaria y el movimiento frenético del trabajo hacen que uno muchas veces se sienta abrumado y agotado antes de levantarse de la cama. Todos los días viajar apretado en el colectivo, el tren que probablemente se retrasa, el subte esta repleto, como la olla de la pasta del domingo. Pero hay días distintos que escapan de la rutina, ese día que no vas a trabajar porque tenés que dar un examen, hace un trámite, o simplemente te levantaste con fiebre.

Hoy es uno de esos días, te despertás sorpresivamente feliz. Un dia que no te importa que Mauricio Saldivar te diga desde el noticiero que van a hacer 65 grados de sensación térmica, debajo de la fuente de la Avenida Sarmiento, o que las bajas temperaturas, van a hacer que tu campera de plumas de ganso, parezca una capita calada. El tránsito tampoco te preocupa, poco importa que la ruta está cortada por el humo que emana, el terrible asado que está haciendo De Angeli para todo el sindicato de la carne, que en la Avenida 9 de Julio esté cortada por ensayos de los concursantes de patinando por un sueño, o que el Mitre esté fuera de funcionamiento porque lo alquilá Amalita, para hacerle la despedida de soltera a su sobrina.

Son esos días que cambian la rutina, donde descubrís, para asombro de muchos, y conocimiento de pocos, que hay personas que tienen la suerte de tomar sol en los parques un día laboral, que almuerzan en la costanera después del gimnasio y que hacen todas esas cosas que romperían con tu rutina diaria.

Pero el día es muy corto, un día no alcanza, y la combi en la que viajás, está haciendo una vuelta en u en plena Autopista Illia, pues un grupo de vecinos de la villa 31 cortaron ambos carriles exigiendo que alguna persona del gobierno de la ciudad se presente en el lugar. Llamás al trabajo para avisar que llegás tarde, pero tu jefe no está, pues se retrasó en la clase de tenis. Te bajas y empezás a caminar al trabajo, ejercitando esas piernas tan tonificadas de saltar las cintas que el Gobierno de la Ciudad dispuso en cada esquina de Buenos Aires que está arreglando. Los vecinos continúan en la autopista reclamando, porque soñar no cuesta nada.

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